Arriba


Febrero 18, 2021
Artículo extraído de la Revista Expresión Forense N° 07 por Dr. José A. Sánchez Sánchez.

RESUMEN

La acción del fuego sobre el cuerpo puede producir afectación de la piel determinando quemaduras de diversos grados o carbonización llegando a afectar al hueso, e incluso a calcinarlo. Cuando el grado de afectación es intenso deben aplicarse los protocolos de antropología forense, teniendo en cuenta las particularidades del caso. Presentamos cuatro casos estudiados en el Laboratorio de Antropología Forense de la Escuela de Medicina Legal de Madrid, en los que se han seguido técnicas diferentes a fin de poder establecer la identificación del cadáver y el diagnóstico de la muerte, así como otras cuestiones de interés en la investigación antropológico forense.



INTRODUCCIÓN

“Las quemaduras son las lesiones resultantes de la acción de agentes físicos, químicos o biológicos que al actuar sobre los tejidos dan lugar a reacciones locales o generales cuya gravedad está en relación con su extensión y profundidad”. Esta definición de quemaduras recogida por Gisbert Calabuig es el punto de partida para la descripción de los efectos que produce el calor sobre el cuerpo humano, bien sea a través de agentes físicos (calor, electricidad, calor radiante, radiaciones), agentes químicos (sustancias cáusticas o corrosivas), agentes biológicos (insectos, medusas, peces, batracios, plantas, etc).

De todos estos agentes etiológicos aquellos que producen una mayor destrucción en el cuerpo son los agentes físicos y químicos, que pueden llevar a la destrucción o alteración de las partes blandas e incluso de los huesos. El mayor número de casos se dan con el fuego como agente productor y con un origen por lo general accidental, pero esto no descarta que también pueda tratarse de un origen intencional, con el ánimo de hacer desaparecer cualquier vestigio del cuerpo que permita su identificación.

Cuando el fuego ha actuado durante mucho tiempo o se han alcanzado temperaturas muy elevadas, el cadáver se encuentra totalmente irreconocible con alteraciones muy marcadas en partes blandas e incluso con alteración y afectación ósea. En estos casos se suele hablar de carbonización cadavérica, que conlleva a un hábito externo con la postura de boxeador, retracción de los tejidos, protusión de la lengua, desaparición del pelo y sequedad y color negro de la piel. Dentro de los diferentes grados de carbonización podemos encontrar que las cavidades (cráneo, tórax, abdomen), hayan estallado, encontrándose abiertas, y las extremidades pueden llegar a desaparecer. Cuando el fuego ha actuado durante mucho tiempo o se han alcanzado temperaturas muy elevadas, el cadáver se encuentra totalmente irreconocible con alteraciones muy marcadas en partes blandas e incluso con alteración y afectación ósea. En estos casos se suele hablar de carbonización cadavérica, que conlleva a un hábito externo con la postura de boxeador, retracción de los tejidos, protusión de la lengua, desaparición del pelo y sequedad y color negro de la piel. Dentro de los diferentes grados de carbonización podemos encontrar que las cavidades (cráneo, tórax, abdomen), hayan estallado, encontrándose abiertas, y las extremidades pueden llegar a desaparecer.

También debemos tener en cuenta que no todos los carbonizados son iguales. En algunos casos puede desparecer el tórax, abdomen o cualquier otra zona del cuerpo si el foco de incendio actuó en ese lugar, mientras otras zonas del cuerpo pueden aparecer prácticamente indemnes. Todo ello hace que la carbonización cadavérica conlleve además de los problemas medicolegales y forenses propios del estudio de cualquier cadáver otros adicionales, que son característicos de este tipo de muerte.

Son estos casos sobre los que el laboratorio de Antropología Forense de la Escuela de Medicina Legal de Madrid tiene más experiencia y los que como comentábamos presentan una mayor incidencia dentro de la casuística antropológico-forense. Presentan alteraciones generales que afectan a todo este tipo de cadáveres como son:

• Peso del cuerpo, dado que este va a depender del grado de reducción de las partes blandas e incluso de la pérdida de parte del cuerpo (sobre todo extremidades).

• Cálculo de la talla. También se verá impedido por la contracción que experimenta todo el cuerpo.

• Signos de identificación de la superficie corporal, tales como cicatrices, tatuajes, marcas de operaciones o cualquier otro tipo de marcas suelen haber desaparecido. En todo caso pueden quedar marcas en órganos internos (como una gastrectomía antigua).

• Signos de identificación sexual los tendremos que buscar en órganos internos, o a través del estudio antropológico-forense de los huesos.

• Reducción de volumen de órganos y miembros, que se produce en los cadáveres carbonizados da por otra parte la apariencia de ser una persona más joven de su edad real.

Otro punto de interés es conocer si la víctima ha respirado en el foco de incendio. La investigación sobre la presencia de carboxihemoglobina en sangre presenta a veces resultados controvertidos, así se señala que está frecuentemente ausente en las víctimas de accidentes de aviación, o en aquellos casos de explosiones, u otros tipos de deflagraciones en que la muerte se ha producido de una forma rápida.

Otros autores indican que dependiendo del lugar donde se ha producido el incendio las cantidades de carboxihemoglobina pueden variar, así Betz et al señalan que sobre una muestra de 21 casos de suicidio por fuego, encuentran que la concentración de carboxihemoglobina revela bajos niveles, entre 3 y 30% en suicidios cometidos en lugares abiertos, mientras que en suicidios cometidos en coches mostraban una concentración de CO de entre el 34 y el 87%. De los 21 casos en 18 encuentran partículas de carbón en vías respiratorias, incluso en algunos de los cadáveres con una baja concentración de monóxido de carbono, por lo que aconsejan un cuidadoso examen de las vías respiratorias.

Para Wirthein y Pless tras el estudio de 28 accidentes de coche en los que se produjo un incendio señalan que en caso de encontrar unos valores de carboxihemoglobina mayores del 30% nos sugiere que la causa de la muerte ha podido ser la inhalación de CO, mientras que si los valores son inferiores al 20% debemos buscar otra causa de muerte. Martínez y Olano también publican que la existencia de quemaduras, hollín y material de combustión en epiglotis, laringe, tráquea y bronquios nos indicará que el individuo ha respirado en el foco de incendio.

Tanto estos autores como otras revisiones que se hacen en personas que han fallecido en un incendio parecen apuntar en el sentido que cuando encontramos unas cifras altas de carboxihemoglobina o restos de carbón en vías respiratorias el sujeto ha respirado en el foco de incendio.

En caso contrario debemos buscar otra causa de muerte sin descartar que haya podido respirar cuando se encontraba en el foco de incendio. Otra cuestión a tener en cuenta es que en ocasiones se pueden encontrar lesiones asociadas como es la presencia de sangre entre el hueso y la duramadre y que se puede confundir con un hematoma extradural ocurrido en vida. Los hematomas producidos por el fuego son epidurales y tienen color chocolate oscuro y consistencia como la miel.

Estos hematomas son además grandes, delgados y se encuentran bajo el parietal y temporal extendiéndose en algún caso hasta el occipital. En cuanto a las zonas que afectan en el cráneo las fracturas por fuego Bohnert en una revisión que realiza sobre fracturas producidas por el fuego no encuentra descrito ningún caso que afecte a la base del cráneo.

Material y método

El material que hemos utilizado para este estudio son los casos de quemados que se han informado en el laboratorio de Antropología Forense de la Escuela de Medicina Legal de Madrid. En concreto los casos a estudio son:

1.- Cadáver carbonizado hallado dentro de un coche.

2.- Cadáver carbonizado de un sujeto que había fallecido en un incendio dentro de un camión.

3.- Cadáver carbonizado hallado en la cama dentro de una casa que había sufrido un incendio.

4.- Caso en que se nos remite una urna que se había hallado en una playa por un submarinista.

El método seguido para su elaboración ha sido la aplicación del protocolo antropológico-forense de la Escuela de Medicina Legal, si bien teniendo en cuenta los aspectos particulares de este tipo de cadáveres.

Resultados

EN EL PRIMER CASO. En este caso se solicitó y nos fue remitida la ficha dental del dueño del coche para tratar de comprobar si se trataba del mismo individuo. A pesar del grado de deterioro externo del cadáver (el cráneo había estallado y parte de las extremidades se habían perdido, procedimos primero a realizar un estudio radiográfico completo buscando posibles fracturas… Lee el artículo completo en la Revista Expresión Forense N° 7, en formato digital.

Autor :Equipo Expresión Forense