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08 Junio, 2021
Si en algún sitio aparece una ventana rota, inmediatamente el resto de ventanas acabaran siendo destrozadas por los vándalos. ¿Por qué? Si, quizá sea divertido romper cristales pero, sobre todo, porque toda ventana rota envía el mensaje: “Aquí no hay nadie que cuide de esto”.


Para la Criminología, la teoría de las ventanas rotas, es una teoría sobre el contagio de las conductas inmorales o incívicas, sostiene que mantener los entornos urbanos en buenas condiciones puede provocar una disminución del vandalismo y la reducción de las tasas de criminalidad. Tiene su origen en un sugestivo experimento que llevo a cabo un psicólogo de la Universidad de Stanford, Philip Zimbardo, en 1969…

El experimento consistió en abandonar un automóvil con las placas de matrícula arrancadas y las puestas abiertas, en un barrio de mala fama, el Bronx de Nueva York; una zona pobre, peligrosa y con una elevada tasa de delincuencia en aquella época; el objetivo era ver que ocurría, y lo que ocurrió al cabo de tan solo 10 minutos fue que el automóvil empezó a ser desvalijado, tras 3 días ya no quedaba nada de valor en él, estada desecho; pero el experimento tenía una segunda parte, la cual consistió en abandonar otro automóvil idéntico y en condiciones similares en un barrio rico y tranquilo, Palo Alto en California; ahí durante una semana no sucedió nada, entonces Zimbardo dio un paso más y decidió destrozar algunas partes de la carrocería e incluso alguna ventana, de esta manera el automóvil paso de presentar un estado intacto e impecable a mostrar signos de deterioro y robo.

Lo que esta teoría refiere, es bastante sencillo: Si algún sitio presenta una ventana rota y no se arregla pronto, inmediatamente el resto de ventanas corren el riesgo de acabar siendo destrozadas, la norma social implica en dicho contexto autorizar a dañar y maltratar el sitio, cuando se percibe que conductas como robar, estropear mobiliario, pintar paredes, entre otras, están permitidas, aumentan los actos vandálicos en la comunidad. Entonces la teoría hace dos hipótesis:

1. Los crímenes menores y el comportamiento antisocial disminuirán si se tiene un entorno social en buenas condiciones y/o arreglar los problemas cuando aún son pequeños.
2. Los crímenes de primer grado, como resultado, se prevendrán.

Esta teoría se compone de ocho ideas principales:
1. Existe una relación directa entre desorden y miedo al delito.
2. La policía y las personas que transitan por la calle acuerdan de forma indirecta y mediante su actuación, las normas o reglas para el correcto funcionamiento de esa calle.
3. Existe diferencia entre barrios en cuanto a sus reglas de la calle.
4. Si el espacio urbano se encuentra desatendido, la comunidad no controlara ese espacio.
5. Sin el control de esa comunidad, es más probable que esa zona acabe siendo terreno de delitos y delincuentes.
6. Para mantener el orden, la policía debe impulsar la comunicación comunitaria y por tanto el control informal.
7. Crea más problemas en una zona la acumulación de diferentes individuos problemáticos que la presencia de personas individuales.
8. Cada barrio tiene capacidades diferentes para evitar el desorden.

Es común atribuir a la pobreza las causas del delito, pero no se trata de pobreza, evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología, el comportamiento humano y con las relaciones sociales; un vidrio roto en un automóvil abandonado transmite una idea de deterioro y desinterés que va rompiendo códigos de convivencia, ausencia de ley, de normas y reglas, como que todo vale nada; así desde un punto de vista criminológico, se puede concluir que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores.

Autor :Equipo Expresión Forense