Grafoscopía en la actualidad

17. 04. 26

Calificación del usuario: 5  / 5

Estrellas activasEstrellas activasEstrellas activasEstrellas activasEstrellas activas
 

La escritura se crea, es decir: existe primero en la mente, en el pensamiento y después en el cerebro. La anterior afirmación se fundamenta en el hecho de que nada puede ser creado a partir de la materia, es decir: toda acción o cosa creada por el hombre (la escritura, por ejemplo) nace de un pensamiento, y éste se posiciona en el cerebro, el cual da inicio a una serie de impulsos electromagnéticos que se transmiten gracias a las neuronas, las cuales estimulan partes específicas en él, y es así como cualquier movimiento (o conjunto de ellos) hecho por el humano sucede.

Toda sociedad evoluciona y junto con ésta, el delito, por lo que tanto las ciencias como las disciplinas que se encargan de investigarlo y estudiarlo no pueden rezagarse y deben encontrar la forma de mantenerse a la vanguardia.

Lo anterior se torna difícil si no comienza por entenderse la importancia de aquella ciencia o disciplina y sus alcances, pero sobre todo sus fundamentos; así también debemos delimitar de forma precisa cuáles son sus objetivos de estudio, conocer los métodos que utiliza en su desarrollo y establecer una terminología correcta, erradicando términos inadecuados y obsoletos que sólo confunden; utilizar el equipo y la tecnología necesaria es también imprescindible, sólo llevando a cabo lo anterior podremos mantener a las disciplinas o ciencias forenses por delante del delito.

En el presente ensayo hablaré de la Grafoscopía como ciencia que en la mayor parte de su actuación colabora con la procuración e impartición de justicia, digo la mayor parte porque la Grafoscopía no se limita a establecer autenticidad o falsedad de firmas o escritura manuscrita sólo en procesos judiciales, pero sí es este el ámbito de mayor relevancia y en el que más actividad tiene. 

Ahora: en varias ocasiones he sostenido pláticas controvertidas respecto a si la Grafoscopía es ciencia o disciplina, sin obtener un resultado colegiado. Estoy convencido que establecer en cuál definición se engloba, es un hecho relevante para su esencia, pero aún más importante es el hecho de que la Grafoscopía tiene como objetivo o fin máximo determinar sin error si una firma o escritura fue o no suscrita por quien se dice que lo ha hecho y así coadyuvar sustancialmente con la impartición de justicia. Es pues, la ciencia en comento, un instrumento imprescindible para la fundamentación de la resolución judicial que pueda emitir un Juez (en donde se necesite establecer autenticidad o falsedad de firmas, escritura o números suscritos). 

Preguntas como: ¿Qué es? ¿Cuáles son sus antecedentes? ¿Cuáles son sus fundamentos? ¿Es certera? ¿Existen en México grafoscopistas comprometidos ejerciendo esta profesión? ¿Por qué en México no se le ha dado la importancia que reviste? Se responderán en el presente ensayo con la finalidad de que obtengamos un conocimiento un tanto más detallado, contribuyendo así al desarrollo, pero, sobre todo, a la ponderación de esta disciplina para lograr que se le brinde la justa dimensión que merece y de la que, infortunadamente, carece.

¿Qué es la Grafoscopía?

Las guías metodológicas de las especialidades periciales la definen como la “disciplina de la criminalística encargada del estudio de la escritura y de las firmas con fines identificativos.” Se dice también que la grafoscopía es un neologismo compuesto de dos vocablos de origen griego: grafos que significa escritura y -scopia que significa exploración, examen, vista; entendemos por lo anterior que Grafoscopía significa estudio o examen de la escritura, ahora, ya que: 

“…la firma es nuestro propio sello muy personal, es nuestra tarjeta de presentación en todos nuestros actos jurídicos, cívicos, sociales y culturales, es una clara manifestación de nuestra personalidad y sobre todo una marca inconfundible que utilizamos en el transcurso de nuestra vida para identificarnos y hacernos presente en todos nuestros actos.”

Y, además tiene el mismo origen que la escritura, es la Grafoscopía la ciencia que se encarga también de su estudio y análisis. 

A continuación exponemos nuestro concepto; Ciencia que mediante técnicas y métodos tanto generales (pasos sistemáticos del método científico) como específicos (métodos grafoscópicos), se encarga de determinar la autenticidad o falsedad de una firma o escritura manuscrita con respecto a quien se le ha atribuido, es decir: comprueba si una firma o escritura proviene del origen gráfico que se alude. 

Una firma o escritura suscrita será falsa solamente si la persona a la que pertenece no la suscribió, y será auténtica, cuando ha sido realizada por la persona a la que le pertenece. Cabe destacar que una firma o escritura sigue siendo auténtica aun cuando el individuo cambie la morfología de ésta, es decir: no se parezca en absoluto. Es relevante comentar que la Grafoscopía no se limita al estudio, análisis y determinación de autenticidad o falsedad de firmas, como lo hemos dicho, hace lo mismo con letras y números, es importante mencionarlo, ya que en lo subsecuente se fundamentará lo dicho, con el objetivo de que ciertas malas prácticas y la utilización de vocabulario absurdo y obsoleto al momento del ofrecimiento y desahogo de pruebas periciales en Grafoscopía se eliminen. 

La Grafoscopía es, sin duda, el instrumento con el que podemos arribar a la verdad histórica del hecho que se investiga, es el medio por el que podemos, sin grado de error, determinar a quién pertenece la firma o escritura en cuestión. 

Una vez que ha quedado claro qué es, cuáles son sus objetos de estudio y sus fines, procedo a brindar una breve reseña de sus antecedentes, ya que conocer los orígenes es fundamental en toda ciencia, arte o disciplina.

Antecedente

El fraude documental y la falsificación de firmas o escritura es un hecho antiquísimo, para muestra un ejemplo: entre las ruinas de los templos y palacios del legendario Egipto, los investigadores han encontrado jeroglíficos murales constituidos por expresivas figuras manipuladas en forma artera por personajes advenedizos, que buscaban exhibir como propias hazañas y victorias ajenas.

“En los anales de la antigua Roma abundan también las alusiones al fraude gráfico en todas sus modalidades, por ejemplo Marco Antonio fue denunciado por el célebre político, escritor y orador romano Cicerón de manipular dolosamente las disposiciones del César.”

En inscripciones arcaizantes de Asaradón (o Assarhaddon) el célebre Rey Asirio, que gobernó de 681 al 669 a C., se advierten de entrada hábiles imitaciones de escrituras muy antiguas.

“Aunque los historiadores ubican a Grecia y específicamente en Atenas, hacia el siglo V a. C, la primera falsificación de un documento público de alguna resonancia, hay evidencias inequívocas de atentados análogos en estatutos de épocas muy anteriores. En el Código de Hammurabi, que los historiadores ubican entre los siglos XXII y XVIII a. C., por ejemplo hay ya aproximaciones al concepto. El estatuto sancionaba a quiénes se valieran de marcas falsas para impedir el libre mercado de esclavos:

Art. 226: Si un mercader imprime en un esclavo la marca de esclavo inalienable sin el consentimiento de su dueño, se le cortarán las manos.

Art. 228: Si un esclavo engaña al mercader o se hace marcar la marca de esclavo inalienable, será muerto y enterrado en su casa. El mercader jurará que lo hizo por error y será libre.”

“En la India, el Código de Manú distinguía claramente los documentos públicos de los privados, atendiendo a su origen, y reprimía tanto la falsedad de moneda como la de pesos y medidas.”

En Roma durante el año 78 a. C. se pretendió prevenir las falsificaciones de testamentos, monedas y metales preciosos, fue en ese año que la Ley Cornelia de Falsis, por vez primera, previó el cotejo de manuscritos como medio para verificar su autenticidad, en su párrafo 22 disponía: “…cuando se presente un caso de falsedad, se procederá a una investigación por argumentos, por testigos, por comparación de escrituras y por todos los demás indicios de la verdad”.

Importante es mencionar que en el Medievo, después de la caída del imperio Romano de Occidente (año 476) nada se aportó al desarrollo de las disciplinas criminalísticas y en especial a la Grafoscopía y Documentoscopía, de hecho es en esta época en donde surge el principio de testigos vencen escritos, y en donde se prohibió toda forma de prueba pericial; es a finales de este período de letargo pericial en donde se comienza a legislar específicamente sobre la falsedad documental, y es entonces cuando la firma comienza a desplazar al sello y se posiciona como un elemento de identificación personal. 

Es en las Siete Partidas del famoso rey de Castilla y de León, Don Alfonso X, El Sabio, personaje que vivió entre los años 1221 y 1284, donde encontramos regulaciones serias sobre la falsedad documental y la prueba de ésta, en esta fecha se erige por primera vez la profesión de perito en escrituras y documentos controvertidos y encontramos expresamente consagrado el conocido principio de la libre apreciación razonada de los medios de prueba, vigente en la mayoría de los ordenamientos procesales de nuestros días. La decisión sobre si se admitían o se rechazaban las conclusiones periciales estaba reservada, sin embargo a los obispos y a los jueces.

Entre los siglos XVI y XVII comenzaron a falsificarse, con mayor frecuencia, firmas y escrituras, surgiendo en esta época los palimpsestos, aquellos escritos plasmados en el soporte de documentos a los que se les habían borrado su texto original.

En el año 1570, en Francia, el rey Carlos IX otorgó a la llamada “Comunidad de Peritos Calígrafos Verificadores” la facultad de dictaminar en estas áreas. Posteriormente entre los años 1700 y 1800 España y Francia comenzaron a reglamentar de forma un tanto más rigurosa la prueba pericial caligráfica (como se le denominaba en aquel tiempo). 

En 1863 al conocido coronel Algernon Sidney, miembro del Partido Parlamentario Inglés se le acusó de traición a la patria ya que se le imputó la redacción de documentos de contenido revolucionario, debido a que la semejanza de forma entre la letra de Sidney y la que se encontraba suscrita en los documentos era evidente, razón por la que los peritos de aquella época concluyeron que los documentos habían sido redactados por Sidney; con este dictamen se ordenó la injusta ejecución del coronel. Treinta años después en 1894 Dreyfus, el capitán de la artillería Francesa, fue acusado del mismo delito en circunstancias similares a las del coronel Sidney, entonces para corroborar o desechar dicha acusación se solicitó a Alphonse Bertillon entonces jefe del servicios de identidad judicial de la prefectura de París, realizar el dictamen como medio de prueba, rindiendo Bertillon uno de los dictámenes más funestos de la historia Grafoscópica, ya que concluye que Dreyfus había redactado el documento en donde se revelaba información importante, motivo por el que el Capitán fue encarcelado; sin embargo, dos meses después Dreyfus logró una revisión de su caso y con la intervención de doce verdaderos expertos entre ellos Jean Crepieux Jammin, se determinó que la letra suscrita en el documento no provenía del puño y pulso del Capitán. A este caso en donde Alphonse Bertillon rindiese tal dictamen, se le recuerda como el “ejemplo histórico del mal perito”.

Es en el siglo XIX cuando el Common Law admite dos tipos de pruebas para demostrar la falsedad de un documento y son; la evidencia directa o indirecta de su redacción por una persona y la prueba de similitud de las formas gráficas (lo que lamentablemente en la actualidad los peritos prácticos siguen utilizando bajo el nombre de correspondencia morfológica).

“Ya en las postrimerías del siglo XIX se presenta un período de brillantes aportaciones en el terreno pericial: en 1888 aparece en Berlín la obra de Paul Jeserich (Handbuch der Kriminalistiche photographie), de R. A. Reiss (La photographie judiciarie) y más tarde del italiano Marcello Finzi (La fotografía quale mezzo di scoperta delle falsitá in documenti) sobre el mismo tema.”

Es Osborn quien en 1929 recogió y sistematizó los conocimientos dispersos existentes sobre la materia y les imprimió un rigor científico innegable.

En el año 1950 fue fundada la American Academy of Forensic Sciences, una de las asociaciones internacionales que actualmente existen y que sin duda cuentan con un gran prestigio. 

La importancia de conocer los antecedentes de toda ciencia, disciplina, arte u oficio, como se mencionó en líneas anteriores, encuentra su respaldo en que indagando en la historia encontraremos actuaciones afortunadas, pero también lamentables, mismas que sentarán las bases para corregir, en lo posterior, estos errores; un claro ejemplo es el hecho de que los peritos de aquella época concluían autenticidad o falsedad de firmas o escritura basándose únicamente en la semejanza o diferencia de la morfología de éstas. 

Como nos percatamos la Grafoscopía es casi tan antigua como las civilizaciones, hecho que refleja su importancia, ya que desde entonces el estudio de las firmas y de la escritura, así como de documentos para determinar su autenticidad o falsedad reviste importancia significativa entre las sociedades.

Ahora, debemos manifestar que no existe personaje al que pueda atribuírsele el título de pionero o padre de la Grafoscopía; si bien la Grafología tuvo como máximos exponentes a Michon y a Jammin, la Psicografología contó con los importantes aportes de Wilhem Langenbruch y Wilhem Preyer y la Grafofisiología tuvo al incomparable Augusto Vels, son (en consideración de quien suscribe) todas estas ciencias y sus precursores el actual fundamento de la Grafoscopía. 

Ir arriba