El lenguaje de la sangre

17. 04. 26

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Por: Anónimo

Hay quienes creen que el análisis y la interpretación de las manchas de sangre en un sitio del suceso es casi un arte. Otros lo ven como una faceta más del quehacer de la criminalística. Pero sin duda es una actividad que requiere de mucho cuidado por los detalles. Un adecuado estudio de la disposición y forma de las gotas o rastros de sangre en un lugar puede contribuir a la identificación del (los) autor (es) de un crimen, y a la precisa reconstrucción sobre la secuencia de los hechos. Horas de estudio han sido invertidas para comprender el comportamiento de este fluido cuando sale del cuerpo humano, impulsado por alguna fuerza extraña, sea una bala, un golpe o un arma blanca. 

Una excusa menos para que los crímenes queden impunes

La interpretación de los rastros o manchas de sangre encontrados en un sitio de suceso es uno de los aspectos más interesantes del quehacer de los criminalistas. La periodista Catten Ely señaló en un reportaje que esta actividad es “un arte en sí mismo”, debido a que la persona encargada de esta tarea debe combinar conocimientos sobre física y geometría aplicada al comportamiento de los líquidos.

Cuando se está ante una localidad en la que aparentemente fue cometido un crimen, la detección de los rastros de sangre constituye uno de los primeros indicadores a tomar en cuenta.

Lo primero es determinar si efectivamente ese líquido rojizo es sangre, y si proviene de una fuente humana. En un sitio de suceso, es posible encontrar manchas de líquido sanguíneo de origen animal mezcladas con las de uno o varios seres humanos. Estos aspectos son analizados a través de una disciplina denominada serología. Con ella también se determina los grupos sanguíneos a los que pertenece cada muestra, e incluso se puede asociar alguna de ellas a un individuo.

Pero lo que más nos interesa en este momento es el estudio sobre el comportamiento de la sangre como fluido, cuando es derramada o simplemente cae por alguna razón sobre una superficie correspondiente al sitio del suceso. Herbert Leon Mac Donell, una autoridad en esta materia, aportó algunos criterios para interpretar las “manchas” de sangre:

  • Es posible determinar el ángulo de impacto de la sangre sobre una superficie plana al medir el grado de distorsión circular de la gota. En otras palabras, la forma de la gota tiende a cambiar dependiendo del ángulo de impacto. Si este ángulo disminuye, la gota tenderá a alongarse u ovalarse. En principio, las gotas de sangre tienden a formar círculos perfectos cuando están en el aire, no así por ejemplo las lágrimas. Si una gota de sangre cae sobre una superficie lisa en forma perpendicular desde un cuerpo inerme, al llegar a ella hará salpicaduras en forma más o menos constante en derredor.
  • El tipo de superficie sobre la que cae la gota de sangre es vital en cada análisis. Mientras la superficie sea más porosa habrá menos salpicadura. Si es lisa y pulimentada, la gota salpicará dependiendo del ángulo de la fuente, y este comportamiento se repetirá en menor magnitud con la propia salpicadura.

Todo esto nos sirve, en fin de cuentas, para saber cómo fue la secuencia lógica de eventos en un sitio del suceso, quiénes participaron y en qué momento, y quiénes no estuvieron allí cuando ocurrió el delito. La información derivada de este análisis puede ser contrastada con otras evidencias y declaraciones, con la finalidad de descartar sospechosos y corroborar –o desmentir- versiones.

Para realizar el análisis de las gotas o manchas de sangre en un sitio del suceso, el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) recomienda medir y hacer el levantamiento fotográfico de las gotas para establecer los denominados “puntos de convergencia”. Los valores de las gotas analizadas deben ser tabulados mediante un formato.

Esta medición también le permite al analista conocer la velocidad de las gotas cuando tocaron la superficie. Esta es equivalente a la fuerza que la puso en marcha. Puede ser alta, media o baja. Los estudios previos han permitido establecer analogías para el comportamiento de las gotas en determinadas circunstancias. Si este comportamiento no se adapta al patrón conocido, entonces se puede deducir que una fuerza extraña o desconocida actuó sobre el cuerpo que sirvió de fuente para la sangre.

Si un cuerpo se interpone entre la fuente de la sangre y la superficie sobre la que ésta se proyecta, quedará una figura similar a los contornos de ese cuerpo. Todo depende del ángulo con el que la sangre se haya proyectado. 

Como en el resto de las áreas o disciplinas de la investigación criminal, el análisis de las manchas de sangre en un sitio del suceso requiere de cuidado por los detalles. La “presión del tiempo”, a la que es sometido el funcionario cuando debe cumplir con múltiples obligaciones a la vez por regla general opera contra la efectividad del trabajo, y abre un espacio para la impunidad.

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