Sustancias no identificadas

Sustancias no identificadas

17. 04. 26

Calificación del usuario: 0  / 5

Estrellas inactivasEstrellas inactivasEstrellas inactivasEstrellas inactivasEstrellas inactivas
 
Por: Worrall González, Edward Charles Alexander y Sergio Barranco Hernández

En la mayoría de los casos de intoxicación resulta posible identificar el agente etiológico, ya sea para fines terapéuticos o bien como apoyo en la procuración y administración de justicia, sin embargo, según estadísticas reportadas por el Centro Nacional para la Clasificación de Enfermedades, la identificación pudiera no ser tarea fácil en el 10% de los casos1. Una detallada historia clínica y la correspondiente exploración física resultan fundamentales en la determinación del posible agente causal, aun cuando éste no sea identificado en un principio. Así, la ratificación ó rectificación de la impresión diagnostica, sólo podrá hacerse recurriendo a los estudios de gabinete.

De acuerdo a cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en materia de salud y seguridad social, cada año las intoxicaciones2 y envenenamientos en México son causa de alrededor de 13,600 ingresos al servicio médico, mismos que originan 34,900 días de estancia hospitalaria y como consecuencia fallecen 1,400 personas (87% adultos y 13% niños). En este análisis se puede apreciar también que el 72% de las muertes son accidentales mientras que 28% corresponden a suicidio.

Desde la perspectiva forense, considerando al suicidio como una muerte violenta3 con base en dichos datos, vemos que la mortalidad en adultos muestra que el primer lugar  lo ocupan los fallecimientos por ingestión de medicamentos (21.6%), le sigue la inhalación de gases tóxicos (20.4%), y finalmente la exposición a plaguicidas (13.9%). Por cuanto hace a la población infantil, los casos registrados indican que el primer lugar se debe a la inhalación de gases tóxicos (41.8%), seguido de la ingestión de medicamentos (18.3%), y por último la exposición a plaguicidas (13.1%). Cabe mencionar  que independientemente de que se deba al contacto o ingesta de sustancias plaguicidas, se ha reportado que en su mayoría las intoxicaciones ocurren de manera accidental, debido a que el componente tóxico se encuentra presente en diversos productos químicos destinados al hogar4.

Ahora bien, en lo que tiene que ver específicamente con suicidio, la Secretaria de Salud registró 5 mil 728 casos durante el año 2011, presentándose la mayoría de los casos en jóvenes de 15 a 24 años, seguido por el grupo de 25 a 34 años. De acuerdo a dichos registros, la intoxicación por medicamentos vía oral y la ingesta de plaguicidas, son los métodos más usados en los intentos de suicidio. En este sentido, la sustancia que los posee efectos más letales es el plaguicida.

Ante tal panorama, la Toxicología forense nos provee información respecto de  sustancias toxico-atípicas presentes en seres vivos o cadáveres. Así las cosas, esta disciplina forense también es útil para establecer las características de dichas sustancias atípicas, y para determinar sus efectos en tejidos, el nivel de toxicidad y mortalidad, lo cual, con el sustento de otras especialidades forenses serán de gran utilidad para determinar las causas de la intoxicación y/o muerte, así como las circunstancias en torno a las mismas.

SIGNOS VISIBLES EN LAS INTOXICACIONES

Piel

Cualquier cambio de coloración en la piel (epidermis) es un signo que se puede apreciar fácilmente, de modo que resulta fundamental en la exploración del cuerpo humano. Este cambio de coloración puede variar desde un color azuláceo (cianosis), azul-grisáceo (Argiria), rojo, amarillo etcétera. Su etiología generalmente obedece a la presencia o a la concentración de metales pesados, hidrocarburos, alquitranes, aceites derivados del petróleo, adhesivos, etcétera. Tales químicos alteran fisiológicamente la producción de melanina (pigmento que determina el color de la piel) y/o de la queratina (principal componente de las capas más  externas de la epidermis), de allí que la coloración normal de la referida piel se vea alterada en presencia de sustancias ajenas. Tomando otras tonalidades.

Cianosis

Una coloración azulada en la piel, también identificada como cianosis, en ausencia de antecedentes patológicos, y cuando no hay repuesta a la administración de oxígeno, sugiere el padecimiento de metahemoglobina tóxica, la cual está descrita como la reducción de la capacidad del organismo para transportar oxígeno a los órganos y tejidos. En casos donde es evidente la coloración azulosa se puede sospechar de una intoxicación por anilinas (sustancia presente en tintas para zapatos, colorantes y pigmentos), nitritos (usado como conservador de alimentos y medicamentos con mecanismo vasodilatador) y nitrobenceno (componente de aceites lubricantes, en la elaboración de tinturas, drogas, pesticidas, caucho sintético, perfumes y detergentes, entre otros). 

Ictericia

Se le llama así a la tonalidad amarilla que se manifiesta en la piel y membranas de los ojos. Esta puede derivarse de daño hepático, intoxicación por acetaminofén, arsénico, tetracloruro de carbono, halotano (anestésico general), hongos de tipo Amanita phalloides, A. verna y A. virosa. También puede relacionarse con la presencia de ácido nítrico ó dinitrofenol en el organismo.

Azul-grisáceo

Este tipo de cromatosis aparece cuando hay una probable intoxicación crónica por plata (plata coloidal) y sus compuestos (Argiria), ello como consecuencia de abuso en su consumo o por contacto directo con el metal durante un largo periodo de tiempo. Igualmente es posible relacionar esta coloración azúl-grisácea con una concentración alta de Yodo en el organismo. 

Rojo-cereza

Este tipo de pigmentación en la piel puede ser indicativa de la presencia de carboxihemoglobina, la cual, a su vez, resulta de la reacción del monóxido de carbono en la hemoglobina. Como consecuencia de ello, la hemoglobina termina siendo incapaz de captar oxígeno, originando un cambio de coloración que se presenta en mucosas y piel, tornándolas rojizas, presentando también sequedad en las mucosas, así como midriasis (aumento en diámetro ó dilatación de la pupila), los cuales se pueden deber a una intoxicación medicamentosa y por sustancias derivadas de plantas de efecto anticolinérgico, como son la atropina, los antihistamínicos, la imipramina, etcétera.

MUCOSAS

Debido precisamente a la farmacocinética que caracteriza a toda sustancia, la cual comienza con la liberación del principio activo, siguiéndole la absorción, distribución, metabolismo y finalmente la excreción de la sustancia, lo cual desenlaza un proceso bioquímico capaz de generar cambios en todo el organismo. Es así que se puede percibir, por ejemplo, alteraciones en el ritmo cardiaco, frecuencia respiratoria y en los fluidos corporales, entre otros. En el ámbito forense es común la recurrencia al uso de dichos fluidos (orina, semen, sudor) para efectos de identificación. De este modo, los signos vitales (pulso cardíaco, frecuencia respiratoria, temperatura y presión arterial), así como el Sistema Nervioso Central (SNC) también pueden ser afectados en presencia de tóxicos, esto debido a que alteran la función de nuestro organismo desde el nivel celular y hasta modificar la función normal de algunos órganos.  Algunos parámetros observables son la dificultad para respirar, la descoordinación, irritabilidad, falta de lucidez mental y falta de coherencia en el lenguaje, así como convulsiones e incluso la muerte.

Encias

La coloración violácea ó gris-violácea en los bordes gingivodentarios, ó en la cara interna de las mejillas a la altura de la salida del conducto de Stenon, es un signo de intoxicación por plomo y sus compuestos. 

OTROS SIGNOS APRECIABLES

Aliento

Un olor parecido al “petróleo” o a almendras amargas puede deberse a intoxicación por cianuro y/o sus compuestos.

FLUIDOS  CORPORALES

Salivación y sudoración

Las alteraciones en la salivación y/o sudoración son factores útiles en el establecimiento de un diagnóstico diferencial. Un ejemplo de esto es la sialorrea, que se define como un aumento en las secreciones salivales, siendo algunas de sus causas la ingesta de agentes cáusticos (ácidos y bases fuertes), así como la presencia de carbamatos en el organismo. Por el contrario, la reducción en la capacidad de las secreciones salivales y sudoríparas se debe a la ingesta de medicamentos y plantas con efectos anticolinérgicos.

Orina

La administración de medicamentos como amitriptilina y metacarbomol produce una pigmentación verde en la orina, por otro lado, la fenazopiridina, rifampicina y warfarina, generan un color naranja. La dipirona, antipirina, concofen, deferoxamina y las fenotiacinas producen un color rojo-café en este fluido corporal. Finalmente, el color amarillo en la orina lo puede causar la furazolidona y el metronidazol, entre otros.

TEMPERATURA

Diversos agentes originan alteraciones metabólicas que se manifiestan como hipertermia, entre estos se hallan los boratos, los atropínicos y los salicilatos. La dipirona y sus derivados producen hipotermia, y en grandes concentraciones ambos factores pueden producir un estado de choque que puede llevar a la muerte.

RESPIRACIÓN

Los salicilatos y el alcanfor (presentes en ungüentos para dolores musculares), la nicotina, atropina (en soluciones oculares), el monóxido de carbono, así como el cianuro, causan hiperventilación (mecanismo respiratorio en el cual se aumenta la frecuencia respiratoria). Contrario a ello, la intoxicación por analgésicos, narcóticos y depresores del SNC, causan hipoventilación, misma que se considera precursora de paro respiratorio. 

SISTEMA NERVIOSO

La depresión, estupor y coma son manifestaciones progresivas de las intoxicaciones por depresores neurológicos, encontrándose entre ellos los anticonvulsivos, tranquilizantes, opiáceos, solventes orgánicos y plomo. Por otro lado, el delirio y las alucinaciones son características de los anticolinérgicos, LSD (por sus siglas en inglés, siendo en español la dietilamida del ácido lisérgico), mezcalina, marihuana, hongos alucinógenos, alcanfor y solventes.

Otro tipo de afectación son las convulsiones, que son comunes en las intoxicaciones por insecticidas orgánico-clorados (endrin, dieldrin) e insecticidas orgánico-fosforados (paration, malation).

CAMBIOS EN HECES

La pigmentación negra en el excremento es producida por presencia de metales (bismuto y hierro por ejemplo). Las sales de aluminio (presente en algunos desodorantes) forman heces duras y grisáceas, mientras que la rifampicina y fenazopiridina producen un color rojo-naranja, y el pirvinio genera una coloración rojo-ocre en las heces.

PRUEBAS DE FÁCIL APLICACIÓN EN LA DETECCIÓN DE TÓXICOS

Reacciones cualitativas 

Estos análisis químicos llamados “reacciones cualitativas” tienen como propósito visualizar un determinado cambio de coloración, así como el desprendimiento de oxígeno u otro compuesto químico como producto final de la adición de una serie de reactivos a las muestras problema. Entre las ventajas de estas pruebas cualitativas destacan la rapidez, su fácil aplicación, y un alto rango de confiabilidad. Esta metodología bien establecida nos brindará la información buscada respecto de la posible presencia ó ausencia de la sustancia a identificar. Cabe señalar, sin embargo, que a pesar de que estas sean pruebas confiables, deben confirmarse por otros métodos y con el apoyo de equipos más exactos.

Identificación de fenotiacinas

Las fenotiacinas son administradas en pacientes con trastornos emocionales y mentales graves y como se refirió renglones atrás, están presentes en la orina. Para detectar su presencia basta con recolectar una muestra de aproximadamente 2 mililitros de orina y agregarle enseguida 6 gotas de ácido sulfúrico y 0.5 ml de cloruro férrico al 10%. En presencia de fenotiacinas, la coloración de la orina  cambia de sepia a morado.

Identificación de salicilatos

La presencia de salicilatos en el organismo se evidencia al calentar a punto de ebullición 2 ml de orina, agregando luego 0.5 ml de cloruro férrico al 10%; de este modo la orina vira hacia un color rojizo.

Identificación de plomo y zinc

La presencia de metales pesados en el organismo también es detectable con este método de identificación. Para el caso, se requiere de una muestra de 3 ml de orina, más 3 gotas de agua oxigenada. Después se agregan 3 gotas de ácido acético glacial, y finalmente 3 ml de éter etílico. Se agita y se deja reposar durante 10 minutos. Posteriormente la presencia de dichos metales puede ser leída en una caja obscura, valiéndose de una lámpara de luz ultravioleta. De acuerdo al contenido de corpoporfirinas urinarias puede obtenerse los siguientes cambios de color: blanco (prueba negativa) y rojo (prueba positiva). 

Identificación de metahemoglobina

Para detectar la metahemoglobina se diluye sangre en una proporción de 1:100 con solución fisiológica, y luego se le agrega un cristal de cianuro de potasio. Inicialmente la mezcla tiene una coloración chocolate la cual vira a color rojo normal de la sangre cuando se le agrega el cristal en comento.

Identificación de carboxihemoglobina

A efecto de poder identificar la presencia de Dióxido de Carbono, se coloca 1 gota de sangre en 5 ml de hidróxido de amonio al 1%, posteriormente se le agregan 10 mg de hidrosulfito disódico. Así, el color oscuro normal de la sangre venosa se torna rojo.

Identificación de sulfato ferroso

Es posible identificar el Sulfato Ferroso en el contenido gástrico. Para hacerlo, se diluye dicha sustancia en agua y luego se filtra. Enseguida se toman 5 ml del filtrado y se agrega 1 ml de ferrocianuro de potasio al 10%. La mezcla torna hacia un color azul intenso.

CONCLUSIONES

Es posible valerse de una metodología de fácil aplicación para determinar la presencia de sustancias ajenas en el organismo. En este sentido, la simple observación puede reducir el uso de herramientas sofisticadas. Así,  la Toxicología forense puede cumplir en auxilio de la procuración y administración de justicia.

 

Citas:

1Información consultada en: http://www.cemece.salud.gob.mx/descargas/pdf/CIE10Actualizacion_p1-3.pdf

2Se considera agente tóxico a toda sustancia que al entrar en contacto con el organismo produce alteraciones orgánicas o funcionales incompatibles con la salud ó la vida.

3Se entiende por muerte violenta aquella que se debe a un mecanismo suicida, homicida o accidental, es decir como consecuencia de un mecanismo exógeno al sujeto donde puede existir una persona responsable causal del mismo.

4Al respecto, Rodríguez Pimentel, Leticia et cols. Panorama epidemiológico de las intoxicaciones en México, Revista de Medicina Interna, México, 2005 pp 21-42. 

Ir arriba