Arriba


09 Julio, 2021
Los ataques terroristas contra Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001 dejaron más de 3000 víctimas en tres lugares diferentes: el Pentágono en Washington, DC, un campo cerca de Shanksville (condado de Somerset), Pensilvania, y las torres gemelas del World Trade Center (WTC). )


Los esfuerzos de identificación de ADN de las víctimas del WTC se convirtieron posiblemente en el caso forense más grande del mundo hasta el día de hoy. Se recolectaron más de 19,917 piezas de restos humanos, la remoción y clasificación inicial de los restos humanos se llevó a cabo entre septiembre de 2001 y mayo de 2002, sin embargo, los esfuerzos primarios de identificación de ADN continuaron durante más de 3 años, casi 2 años y medio después de que se retirara la última pieza de escombros del sitio. A finales de 2008, se identificaron más de 1600 víctimas de las 2749 presentes cuando se derrumbaron las Torres Gemelas.
Tomando en cuenta que las formas de identificar un cuerpo incluyen huellas dactilares, ADN, registros dentales, características individuales como implantes quirúrgicos, entre otros; con la piel quemada y a falta de implantes quirúrgicos, los registros dentales y la extracción de ADN fueron las únicas opciones viables para identificación, pero las más laboriosas.
Las muestras biológicas recuperadas del sitio del WTC habían sido sometidas a presiones extremas con el derrumbe del edificio y luego incendios de 1500 ° F (815 ° C) o más durante un tiempo prolongado. El combustible para aviones de ambos aviones que chocó contra las torres del WTC ardió lo suficientemente intensamente como para derretir las vigas de acero de soporte y derribar los edificios, por lo tanto, los restos humanos en esta olla a presión a menudo se mezclaban, estaban muy fragmentados y carbonizados. De esta forma se puede decir que los restos quedaron sumamente fragmentados, quemados o corroídos por agentes químicos, lo que implicó grandes retos para la identificación.
Sin las capacidades de las pruebas de ADN, sólo se hubiera identificado una fracción de las víctimas con base en otras modalidades, como huellas dactilares y registros dentales. Sin embargo, varias innovaciones surgieron de la tragedia del 11 de septiembre. Estos incluyeron nuevos métodos de extracción de hueso, amplicones de tamaño reducido o miniSTR, paneles de polimorfismos de un solo nucleótido (SNP) y secuenciación de ADN mitocondrial de alto rendimiento. Además, se desarrolló un nuevo software para ayudar a emparejar muestras de referencia y restos recuperados, así como a asociar restos con el mismo perfil de ADN.

Uno de los mayores desafíos de esta investigación fue la revisión de la enorme cantidad de datos producidos por los laboratorios contratados. Se generaron más de 52,528 perfiles de STR, 16,938 perfiles de SNP y 31,155 secuencias de ADNmt en un esfuerzo por identificar a las 2749 víctimas del colapso del World Trade Center basado en 19,917 restos recuperados. No obstante, la mayoría de los datos de los restos recuperados contenían solo perfiles de ADN parciales, lo que dificulto aún más la clasificación y recopilación de información suficiente para realizar una identificación fiable.

En este como en muchos otros casos de identificación de personas, fue fundamental emplear los mejores equipos y materiales para la extracción y análisis del ADN, pues si bien estos no garantizan la resolución de un caso o una identificación exitosa, sí disminuyen la carga de trabajo en el laboratorio y minimizan las posibilidades de contaminación. Hoy en día existen tecnologías de punta y los mejores kits para la extracción, cuantificación y amplificación del ADN, sin embargo, a pesar de los grandes esfuerzos de todos los especialistas por llegar a una identificación positiva de todas las víctimas, hasta el día de hoy aún no llegan las respuestas para el 40% de los familiares de las víctimas mortales de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York (EE.UU.).

Autor :Equipo Expresión Forense