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25 Junio, 2021
Entre 1983 y 1986 dos niñas, Lynda Mann y Dawn Ashworth, fueron agredidas sexualmente y luego brutalmente asesinadas, ambos asesinatos ocurrieron cerca del pueblo de Narborough en Leicestershire, Inglaterra.


En ambos casos se presentaron características similares, que llevaron a la policía a sospechar que la misma persona había cometido ambos delitos. Ante la presión pública, la policía obtuvo una confesión de un lugareño, quien decía haber matado a una de las niñas. Sin embargo, al comparar su sangre con el semen recuperado del lugar de los hechos, se encontraron con que el ADN del hombre no coincidía con la evidencia de ADN de ninguno de los delitos. Es así que la primera aplicación de la tecnología del ADN en el contexto forense fue en 1986 para demostrar la inocencia de alguien que de otro modo podría haber sido condenado injustamente por un delito que no cometió.

Como respuesta a esto, se llevó a cabo una recolección masiva de muestras sanguíneas para pruebas de ADN de todos los hombres adultos en tres aldeas locales en una búsqueda exhaustiva del asesino. Las muestras de más 4000 hombres fueron probadas sin una identificación positiva. Aproximadamente un año después, una mujer en un bar escuchó a alguien presumir de cómo le había dado una muestra de sangre a un amigo llamado Colin Pitchfork. Con esta información la policía entrevistó al Sr. Pitchfork, le tomó una muestra de sangre y descubrió que su perfil de ADN coincidía con el semen de ambas escenas del crimen. Posteriormente fue declarado culpable y condenado a cadena perpetua.

Los métodos de tipificación de ADN utilizados en la primera aplicación de tipificación de ADN forense o huellas dactilares genéticas, como se llamaba entonces, fueron las sondas RFLP de múltiples locus de Alec Jeffreys, que describió por primera vez en 1985. Desde que se utilizó por primera vez hace más de 20 años, las pruebas de ADN han progresado hasta convertirse en una herramienta sensible y eficaz para ayudar en llevar a los culpables ante la justicia y exonerar a los inocentes. Es así que a partir de este primer caso, en el que se identificó la importancia de la genética como herramienta fundamental en la investigación forense se han desarrollado múltiples kits y tecnologías para mejores resultados, logrando que distribuidores como ZOGBI pongan al alcance de los profesionales los mejores insumos.

Esta primera aplicación de las tecnologías de ADN en el contexto forense resaltaron la importancia de identificar la conexión entre dos delitos independientes, mediante el desarrollo y la comparación de perfiles de ADN a partir de la evidencia biológica en los casos individuales, así como el desarrollo y uso de una base de datos de ADN para buscar el autor de ambos delitos y la constatación de que el ADN es meramente una herramienta de investigación, pues si bien aportó información importante, no resolvió el caso por sí solo, sino que se basó en la confesión de un cómplice y más trabajo de investigación para llevar a Colin Pitchfork ante la justicia.

Autor :Equipo Expresión Forense