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29 Junio, 2021
Un delito es aquella conducta infraccional, antijurídica, imputable de tipo penal, es decir, una acción u omisión tipificada y penada por la ley.


La teoría de las actividades rutinarias fue realizada a finales de los años 70 por Lawrence E. Cohen y Marcus Felson. Para estos expertos, hay una clara conexión entre las rutinas cotidianas de una persona —aquellos actos no delictivos— y las acciones ilícitas que cometen. Según esta teoría, el delito se produce cuando coinciden tres elementos:

- Disponibilidad de un objetivo el cual puede ser un objeto o hasta una persona.
- Ausencia de protección del objeto u objetos capaz de prevenir el delito.
- El delincuente tiene una motivación para realizar el acto delictivo
Es una de las principales teorías de la “criminología ambiental” que fue desarrollada por los criminólogos Lawrence Cohen y Marcus Felson, quienes trabajaron en temas referentes con teorías enfocadas en la prevención del delito.
Para que se presente la TAR debe presentarse estos 3 elementos clave, también llamados “El triángulo de la criminalidad” el cual también se conoce como “triángulo de análisis del problema” TAP
La teoría de Cohen y Felson ( 1979 ) argumentaron, que al combinarse estos elementos en el espacio y el tiempo, darán como resultado que el crimen no se distribuye al azar, sino que representará patrones en las actividades diarias (“rutinarias”) de sus ingredientes.
Cohen y Felson se plantearon la siguiente paradoja: en los Estados Unidos, tras la II Guerra Mundial, los datos estadísticos indicaban que en las grandes áreas metropolitanas había descendido el número de personas que vivía bajo el umbral de la pobreza; asimismo, en aquel mismo periodo, entre los años 50 y 60 del pasado siglo XX, el porcentaje de desempleados había caído significativamente al tiempo que se incrementó la proporción de alumnos de Institutos que finalizaba sus estudios y, sin embargo, a pesar de que todo parecía indicar que habían mejorado las condiciones de vida de los ciudadanos, las tasas de criminalidad analizadas por el FBI confirmaban que, por ejemplo, los robos, las agresiones sexuales y los homicidios se habían disparado un 263%, un 174% y un 188%, respectivamente.
Entonces estudiaron aquellas estadísticas y concluyeron que si efectuaremos ciertos cambios en las actividades que realizamos de forma cotidiana, podríamos influir en aquella tasa de criminalidad porque para ellos las conductas delictivas se producían al converger tres elementos en el mismo lugar y al mismo tiempo: un delincuente motivado, un objetivo apropiado y la ausencia de vigilancia.
Si se lograra prescindir al menos, uno de esos tres factores, se conseguiría prevenir la comisión de las conductas delictivas.

Autor :Equipo Expresión Forense