Se define a la criminalidad como el conjunto variado y multifactorial de todas aquellas acciones que pueden considerarse nocivas para la estructura social, es decir, conductas que se consideran dañinas para la sociedad.

Debido a la problemática que causan dichas conductas, se requiere contar con diversos estudios que permitan definirlas, cuantificarlas, clasificarlas y prevenirlas; una herramienta útil para mencionada labor es la tendencia criminal. La tendencia criminal es el análisis de aquellos factores que contribuyen al aumento de las conductas criminales entre los individuos, dando así un espectro amplio no sólo de su origen, sino también de posibles formas de prevención.

El estudio de la tendencia criminal comienza con el positivismo criminológico y sus dos grandes vertientes de estudio, la antropológica, que proponía la existencia de factores biológicos que originan una predisposición criminal del individuo. Por otro lado, la vertiente sociológica, la cuál contemplaba los diversos factores sociológicos que podrían inducir las tendencias criminales.

Se ha observado que los cambios en la estructura socioeconómica, oportunidades de trabajo, la vida doméstica y los servicios del Estado, son factores que a veces generan pocas condiciones para el desarrollo armonioso y saludable de los seres humanos, lo cuál contribuye al alza de las tendencias delictivas. Los estudios criminológicos contemplan diversos factores que deben ser analizados para lograr detectar las incidencias criminales en los individuos, entre los cuáles se destacan los siguientes:

Neurológico

Alteraciones neurológicas, estudio de predisposiciones genéticas, trastornos psiquiátricos o psicopatológicos. Un caso concreto, podría ser, por ejemplo, un individuo con trastornos psiquiátricos de los que no ha tenido un correcto tratamiento, podría llevarle a perder la noción de la realidad y comenzar a desarrollar conductas criminales, derivadas de su falta la capacidad para discernir entre lo correcto y lo incorrecto.

Familiar

Dentro de este contexto se encuentran los padres con demostraciones negativas, hostiles o crueles hacia el niño; exceso de disciplina y rigidez en las relaciones familiares; los hogares rotos; los malos ejemplos conductuales de los padres; la falta de comunicación entre padres e hijos; las carencias afectivas y la falta de enseñanza de valores prosociales, entre otros más. Por ejemplo, un niño que se desarrolla dentro de un seno familiar hostil y actividades ilícitas, será mayormente propenso a desarrollar conductas criminales, al tener por normalizado el comportamiento nocivo y violento, en comparación con un infante cuyos primeros años de vida transcurren en un ambiente armonioso y gentil.

Social

La marginación socioeconómica, educación deficiente, el desempleo, los medios de comunicación (mimetismo social de héroes y rebeldes delincuentes), las drogas y alcohol, abusos físicos o sexuales en la infancia, un ambiente social hostil y violento.

A modo de ejemplo, se puede pensar en un padre de familia, quién recientemente se ha quedado sin empleo y a falta de recursos económicos debe recurrir al robo famélico para poder alimentar a sus hijos. Si bien esta conducta representaría un delito menor, sigue siendo una conducta criminal, que en este caso, ha sido originada por una causa de limitaciones económicas.

Geográfico

Clima, vías de comunicación, falta de acceso a recursos básicos, idiosincrasia, idioma, religión predominante.

En este punto, podemos recurrir a ejemplificar con la diversidad de grupos y sectas religiosas, que muchas veces tienden a incluir conductas criminales entre sus rituales y prácticas comunes, sin que el individuo pueda llegar a dimensionar la gravedad de sus actos, ya que su percepción se encuentra alterada debido a sus creencias religiosas.

Con todos los factores mencionados a lo largo del texto, así como sus ejemplos, podemos obtener un panorama amplio y cercano a la realidad de la génesis de todas aquellas conductas que pueden suponerse dañinas para la sociedad y con ello, encontrar también una estrategia que permita prevenirlas.


Raldua, Martín. Criminología II. 2009. Villamayor, Salamanca. Editorial Solo Soluciones.

Miranda, Nonatzin. Introducción a la perfilación criminal. 2017. Guadalajara, México. Escuela Libre de Estudios Universitarios Guadalajara.

Vozmediano, Laura. Criminología Ambiental. 2010. Barcelona, España. Editorial UOC.