Entomología Forense: Un caso de Negligencia

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El uso de insectos con fines forenses se remonta al año 1247 en una aldea China, donde el investigador, Sung Tz’u, ordenó que todos pusieran sus hoces en el suelo, luego de un tiempo las moscas, atraídas por el rastro de la sangre, se posaron en una de ellas. Por lo que se dedujo que el dueño de dicha hoz sería el asesino. Sin embargo, no fue sino hasta 1850 que el doctor Louis Francois Étienne Bergeret fundamentó ante un tribunal de justicia para determinar el intervalo postmortem IPM del cadáver de un niño, el cual fue hallado en una chimenea de una casona antigua.

Al examinar el examen el doctor Étienne encontró larvas de Sarcophaga Carnaria, y con base a su estudio pudo determinar que la muerte se produjo al menos un año antes de ser encontrado el cadáver y ya que los propietarios tenían poco tiempo de vivir en dicho inmueble quedaron absueltos de toda culpa.

Desde entonces la investigación de los insectos asociados a los cuerpos en descomposición han sido de gran ayuda en las investigaciones forenses, ayudando en la estimación del intervalo postmortem, la identificación del traslado de los cadáveres de una región a otra y otros casos como el abuso y la negligencia.

Mark Benecke, un entomólogo forense alemán, ha realizado investigaciones de negligencia de abuso niños y ancianos con estudio de insectos. En una de sus publicaciones narra el hallazgo de un cadáver de un infante.

Al efectuarse el desalojo de un departamento en julio del 2000 en Leipzing Alemania, se descubrió el cadáver de una niña con principios de descomposición. Al interrogar a la madre esta manifestó estar ausente a lo menos 2 semanas. Además los vecinos del lugar comentaron que la niña se quedaba mucho tiempo sola con las ventanas de departamento cerradas e incluso se había comunicado a servicios sociales, sin embargo, al acudir al lugar a hacer una inspección no encontraron pruebas de negligencia.

El cadáver de la niña fue llevado al instituto de medicina legal de la Universidad de Leipzing en donde se identificó del área urogenital larvas en su tercer estadio de la especie Muscinia stabulans (mosca del establo) y de la especie Fannia canicularis mientras que del rostro se encontraron larvas de la especie Calliphora vomitoria según los expertos entomólogos la especie C. vomitoria suele acudir por los olores iniciales de la descomposición cadavérica. Mientras que las M. stabulans y F. canicularis son atraídas fuertemente por el olor que emana la orina y las heces pero no por el olor del cadáver. Además, se determinó que a la niña no se le habían cambiado los pañales aproximadamente 14 días y que su muerte se produjo alrededor de los 6 y 8 días antes de ser encontrado el cadáver, lo que indicó que estaba aún con vida cuando fue infectada por moscas.

Se inculpó tanto a la madre como a los encargados de servicio social ya que ellos en su calidad de protectores del bien social debieron haber actuado de manera inmediata ante el evidente abandono de la niña y quizá esta se hubiese salvado.

Como ves las investigaciones y avances tecnológicos en materia de entomología forense pueden ser de gran ayuda para la resolución de investigaciones de delitos, más allá del intervalo postmortem, para ello se necesitan profesionales preparados y equipos completos para la investigación de campo, por ello ZOGBI pone a la disposición de los profesionales forenses los mejores equipos de entomología forense.


Fuente: Mego G. (2019). Los Insectos como Evidencia Forense en casos de Negligencia, Abandono y Maltrato a Niños y Ancianos. Revista Expresión Forense, No. 55.